Estamos viviendo una de las etapas más apasionantes de la historia de la humanidad.

Somos testigos de cómo la tecnología transforma el mundo que nos rodea.

Los progresos realizados en inteligencia artificial en campos relacionados, como la robótica, la visión por computador y los sistemas autónomos son cada vez más rápidos.

La tecnología se hace cada vez más sofisticada; sin embargo, ésta revolución digital es una era de empoderamiento del ser humano. 

¿Que supone esta revolución digital ?

Supone reinventarnos como sociedad, pero hacerlo de una manera responsable. Tenemos que trabajar para que la tecnología y los negocios sean más humanos, transparentes, justos y así puedan cumplir la finalidad de hacernos más fácil la vida de las personas.

Se trata de que:

  • Diseñemos tecnologías que se adapten a nosotros,
  • Nos permitan controlar firmemente nuestro propio destino, y
  • Que no se vuelvan restrictivas e intromisivas de nuestros derechos fundamentales.

Por esto, debemos implementar nuevas normas, reglas y responsabilidades de todos los agentes que intervienen en ésta era tecnológica.

La Inteligencia Artificial debe desarrollarse, desplegarse y utilizarse con un propósito ético, basado y reflejando en el cumplimiento de los derechos fundamentales. Asimismo, se debe prestar especial atención a las situaciones que afectan a grupos más vulnerables.

Además, el cumplimiento de los derechos y libertades individuales implica que:

  • Éstos sean debidamente operativos mediante su implantación desde el diseño, desarrollo y despliegue de la tecnología de Inteligencia Artificial,
  • Garantizan el respeto del Estado de Derecho,
  • Fomentan la libertad democrática, y
  • Promueven el bien común.

La Ética es clave para obtener una competitividad responsable

Las percepciones éticas nos ayudan a comprender cómo las tecnologías pueden dar lugar a diferentes consideraciones de derechos fundamentales en el desarrollo y la aplicación de la Inteligencia Artificial;  además nos ofrecen una orientación más precisa sobre lo que debemos hacer con la tecnología para el bien común.

Así generará confianza en los usuarios y facilitará una mayor aceptación de la Inteligencia Artificial y tiene como objetivo proteger y beneficiar tanto a los individuos como a la sociedad en general.

En este sentido, sólo garantizando la confianza en los ciudadanos podrán cosechar plenamente los beneficios de la Inteligencia Artificial en un contexto de rápido cambio tecnológico para así fomentar un clima lo más favorable posible para la innovación y la aceptación de la Inteligencia Artificial.

 La inteligencia artificial está lejos de ser un fin en sí misma

Existe la necesidad de pensar en las formas en que los seres humanos y los sistemas inteligentes se complementan entre sí y ésta debe ser empoderante por parte de la sociedad. Para que el desarrollo y el uso de la Inteligencia Artificial se enmarque dentro de los límites de nuestras normas, valores, libertades y derechos humanos fundamentales, debe existir una colaboración de todos los sectores, entre los que se incluyen, como mínimo:

  • El mundo académico,
  • Las organizaciones de la sociedad civil,
  • Los profesionales,
  • Los grupos de reflexión y
  • Las empresas.

Así como también debe existir el apoyo entre: gobiernos, industria y especialistas en ética para diseñar tecnologías para el bien común e identificar principios específicos para la rendición de cuentas, la transparencia, la seguridad y el bien social.

Por lo tanto, las políticas de inclusión deben tener un doble objetivo:

  1. Ayudarnos a activar nuestros derechos fundamentales, aumentar la cohesión social y reforzar la solidaridad
  2. Garantizar que el desarrollo de estas tecnologías no contribuya a aumentar las desigualdades sociales y económicas y reducirlas de forma efectiva.

Se requiere Respeto a los Derechos Fundamentales

Los principios básicos que deben cumplir todos los que se ocupan de la Inteligencia Artificial se basan en un compromiso constitucional de proteger los derechos fundamentales aplicando tratados Internacionales de los derechos humanos.

A nivel de la Unión Europea, estos están consagrados en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea que está fundada sobre los valores indivisibles y universales de la: dignidad humana, libertad, igualdad y solidaridad, y se basa en los principios de la democracia y del Estado de Derecho.

En 1997, los miembros del Consejo de Europa adoptaron un instrumento llamado “Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y la Dignidad del Ser Humano en lo que respecta a las Aplicaciones de la Biología y la Medicina” (el “Convenio de Oviedo”). El Convenio de Oviedo dejó claro sin ambigüedades que :

Los derechos fundamentales son el fundamento básico para asegurar la “primacía del ser humano” en un contexto de cambio tecnológico. [1]

El respeto a la dignidad humana concibe la idea de que todo ser humano nunca puede ser disminuido, comprometido por las nuevas tecnologías como los sistemas de Inteligencia Artificial por ende, todas las personas deben ser tratadas con el respeto que les corresponde y no simplemente como sujetos de datos que alimentan ésta tecnología.

El principio básico de todo estado de derecho es la libertad de las personas, ésta se traduce en la toma de decisiones ya sea sobre nuestro bienestar físico, emocional o mental. No sólo implica la ausencia de intrusión soberana, sino que también requiere la intervención del gobierno y de las organizaciones no gubernamentales para garantizar que las personas o las minorías se beneficien de la igualdad de oportunidades. La libertad de la persona requiere protección contra la coerción, la vigilancia, el engaño o la manipulación directa o indirecta como resultado de los sistemas de Inteligencia artificial.

Se requiere de un consentimiento informado de las personas para tomar decisiones asertivas sobre si sus datos tendrán como destino el desarrollo, utilización o invertirán en un sistema de Inteligencia Artificial en fases experimentales o comerciales.

 

Asimismo, las libertades de las personan deben estar respaldadas por marcos jurídicos y por sólidas políticas que promuevan la confianza en el sistema, garanticen la privacidad y la seguridad de los datos. Para así mitigar los excesos, como la vigilancia no autorizada en violación de las leyes, y garantir que el proveedor asuma su responsabilidad.

Los marcos jurídicos deben delinear claramente las responsabilidades y los recursos a disposición de los usuarios finales y deben ser supervisados por organismos regulatorios independientes con las facultades apropiadas.

También deben proteger a los particulares contra el acceso indebido y el uso de sus datos por parte de terceros para la elaboración de perfiles o monitoreo de hábitos de compras no autorizados por la legislación vigente.

El marco normativo deberá equilibrar el marco regulatorio con los modelos de autoconducta para que no supongan un obstáculo a la libre competencia, la innovación o la inversión.

Los sistemas de Inteligencia Artificial deben velar por la igualdad de todas personas y deben evitar que en el entrenamiento del aprendizaje automática se generen sesgos que conlleven a discriminar a las personas por alguna condición sexual, color de piel, religión, etc.

Considero que para que la industria genere confianza y pueda crear sistemas que funcionen bien para toda la humanidad, es necesario:

  • Realizar un entrenamiento transparente de manera que las pruebas e informes sobre los productos sean de conocimiento público;
  • Prever, en las tecnologías de análisis facial, el intervencionismo excesivo estatal siendo que podía ser abusado por gobiernos autoritarios o por compañías privadas;
  • Establecer una supervisión continua sobre el desenvolvimiento de las mismas.

Las partes interesadas deben:

  • Obrar con transparencia,
  • Desarrollar los recursos adecuados para que los usuarios estén mejor enterados de cómo se usan sus datos y
  • Dar a los usuarios las herramientas necesarias para gestionar su privacidad.

Ademas, se debe facilitar un proceso administrativo y no judicial para corregir errores a fin de acelerar su resolución y reducir los costos. Los convenios para el intercambio de datos también deben ser transparentes, estar plenamente documentados y ser firmados solo si son en beneficio de los intereses de la persona afectada.

Se Recomienda para lograr la fiabilidad

  1. Una agencia reguladora de fiscalización y rendición de cuentas                                       Para garantizar la responsabilidad del desarrollo de la inteligencia Artificial y la supervisión humana en el desarrollo de la misma.                                                                    Asimismo; los sistemas de Inteligencia Artificial deben permitir sociedades equitativas al apoyar los derechos fundamentales, y no disminuir, limitar o mal orientar la autonomía humana.
  2. Robustez y seguridad en el desarrollo del aprendizaje automático                                    

    La Inteligencia Artificial confiable requiere que los algoritmos sean lo suficientemente confiables y robustos. Igualmente importante sería tener planes de contingencias ante eventuales brechas, que puedan suscitarse durante todas las fases del ciclo de vida de los sistemas de Inteligencia Artificial, para manejar errores o inconsistencias.

  3. Los ciudadanos deben tener pleno control sobre sus propios datos

    y ser ellos quienes brinden el consentimiento para que los puedan tratar. En cima, mientras los entrenamientos de inteligencia artificial se vienen dando, se debe advertir de situaciones en donde se puedan alertar sesgos para que no puedan perjudicar o discriminar a las personas.

  4. Los sistemas de Inteligencia Artificial deben ser transparentes

    Para así garantizar la trazabilidad en todas las etapas de desarrollo y generar confianza en la sociedad y garantizar la accesibilidad de todas las personas.

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[1] Instrumento de Ratificación del Convenio para la protección de los Derechos Humanos y la dignidad del ser humano con respecto a las aplicaciones de la Biología y la Medicina (Convenio relativo a los Derechos Humanos y la biomedicina) hecho en Oviedo el 04 de Abril de 1997.