¿Os acordáis aquella época en la que para disponer de información debías consultar la enciclopedia, ojear un periódico o leer un libro?

Todos aquellos datos, textos, relatos, fotografías o dibujos plasmados sobre el papel, habían
sido minuciosamente elaborados por alguien, su autor, con gran esfuerzo y dedicación.

A nadie se le pasaba por la cabeza, transcribir la enciclopedia Encarta® y comercializarla bajo su nombre. O reescribir un artículo de algún reconocido periodista y publicarlo en el periódico de la competencia. Teníamos claramente interiorizado, que las obras literarias y artísticas de terceros debían ser respetadas, no pudiendo hacer un uso comercial sin la debida autorización del autor.

Este respeto por las obras de los demás, tiene su origen normativo en el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y artísticas, de 28 de setiembre de 1979, que establece los principios básicos para la regulación de la Propiedad Intelectual a nivel Internacional.

 

En España, la norma legal que regula los Derechos de Autor sobre una obra es el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, modificado por última vez el pasado marzo de 2019 (en adelante “LPI”).

¿Y qué sucede hoy en día?

Pues bien, nos encontramos en hoy en día nuestra fuente de conocimiento principal, allí donde acudimos para buscar cualquier tipo de información, es Internet. Pero no nos conformamos con ser usuarios pasivos de Internet (receptores de información), sino que hoy en día Internet es nuestro medio de comunicación principal. Internet es la plataforma en la que darte a conocer en este mundo 4.0.

Internet es actualmente un mar sin fondo de datos, dónde poco importa quién es el autor de la información o datos que se comparten. Cada individuo tiene su propio propósito cuando actúa en la red. No me equivoco cuando afirmo que la gran mayoría únicamente trata de generar contenido, cuanto más mejor, para alcanzar un mayor posicionamiento, tener más seguidores, convertirse en el más influyente, o en definitiva lograr mayores ingresos económicos.

 

Pero, ¿es todo el contenido que hay en Internet  cosecha propia de quién lo publica?

Rotundamente NO. Internet debería ser la herramienta en la que buscar información o servirse de inspiración para que cada individuo generase su propio contenido. Pero son demasiados los casos en que terceras personas utilizan creaciones literarias y artísticas sin el conocimiento ni autorización de su verdadero autor.

Por ejemplo, un reconocido periódico nacional es capaz de publicar un artículo junto a una fotografía que simplemente ha encontrado en Internet, sin ni siquiera pedir autorización al autor de la fotografía o mencionar al menos su nombre. O artículos de Blog enteros fusilados tal cual por terceros que se hacen suya la autoría.

Todo este tipo de actuaciones son contraria a la Ley y atentan de forma directa a  los derechos  de autor reconocidos en la Ley (art. 14 Derechos morales y art. 17 y ss Derechos de explotación de la LPI).

Cosa distinta, es cuando el autor efectivamente consiente y autoriza a terceros que puedan reproducir, distribuir, comunicar públicamente o transformar su obra. En todo caso, deberá hacerse mención expresa al autor de la obra y por ejemplo utilizar un anchor text del enlace del contenido original.

 

¿Qué podemos hacer al respecto?

En primer lugar, hay que tener claro que este tipo de infracciones difícilmente son controlable a prior, y queda a discreción de cada uno qué hace y cómo lo hace en Internet.

 

Si detectas que un tercero está plagiando tu obra, debes saber que las propias plataformas digitales, como Facebook, Instagram, Youtube, vienen implantando sus propios mecanismos de eliminación de contenido en casos de infracción de derechos de autor (o Propiedad Intelectual). Puedes encontrar los formularios de denuncia haciendo click en el nombre de cada una de las plataformas.

En cuanto a Google, también ha creado su propia herramienta para la eliminación de contenido por infracción de derechos de autor Google Webmaster Tools Retirada de contenido por una infracción de Propiedad Intelectual.

Desde mi punto de vista la herramienta de Google puede ser la más desconocida y a la vez la más útil por conseguir la desindexación del material infractor.  Es totalmente intuitiva, tan solo debes indicar los datos de contacto, facilitar la URL del material original y la URL del material infractor, así como aportar una breve explicación de la infracción:

En el plazo de 1 a 3 semanas el contenido será eliminado del buscador, aunque la página web todavía seguirá existiendo. Podrás consultar el estado de todas las reclamaciones realizadas en el siguiente enlace.

 

Y RECUERDA: Son objeto de Propiedad Intelectual todas las creaciones originales literarias, artísticas o científicas desde que se crea la obra. No es necesario ningún registro para poder oponerse al uso que terceros realicen sin la debida autorización.